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Escribo para nada y nadie. Si uno lee conmigo será por su cuenta y auto-riesgo. No hago literatura: Sólo vivo a través del tiempo. El resultado fatal de mi vida es el acto de la escritura. Clarice Lispector

Archivar para el mes “marzo, 2016”

Palabra del día – Guillotina


Palabra del día

La ejecución de María Antonieta

guillotina

No es verdad que el doctor Joseph Guillotin inventara la guillotina ni, mucho menos, que lo hayan ejecutado mediante ese mortífero dispositivo.

En los años turbulentos del Terror que siguieron a la Toma de la Bastilla, muchos franceses perdieron la vida decapitados por la guillotina de los revolucionarios, pero este método de ejecución no era tan original como suele creerse; ya había sido ensayado un dispositivo parecido doscientos años antes en Italia, bajo el nombre de mannaia.

La guillotina, tal como se puso de moda en Francia durante la Revolución, fue inventada por los herreros Tobías Schmidt y Charles Henri Sanson, y probada con unos carneritos por el doctor Antoine Louis, quien luego se la ofreció a la recién creada Asamblea Nacional.

En 1789, en los primeros días de la Revolución, el asambleísta Guillotin hizo suya la idea y sugirió que todos los reos fueran ejecutados mediante el mismo método, desde un villano ladrón hasta la propia María Antonieta. La Asamblea Nacional aprobó la idea en 1792 y miles de cabezas rodaron desde entonces durante varios años. Pero Guillotin murió en 1814, en su casa, con la cabeza firmemente unida al pescuezo y lamentando hasta el último de sus días que el siniestro instrumento hubiera pasado a la historia con su nombre.

Palabra del día – Cesária


Terminando una operación cesárea

 

cesárea

Es una operación quirúrgica que consiste en cortar el útero de la mujer embarazada para extraer al feto. La palabra fue tomada del francés cesarienne, lengua a la cual llegó como derivación de caesum, participio pasivo del verbo latino caedere ‘cortar’, ‘hacer una incisión’. Se trata de operaciones de emergencia, que se practican ante alguna anomalía que hace inviable el parto normal; pero en algunos países sudamericanos, los médicos someten a cesárea a casi todas las parturientas para tener derecho de cobrar dinero extra por el parto.

Plinio Segundo, quien vivió un siglo después de Julio César, afirmaba que el más famoso de los emperadores romanos había sido bautizado con ese nombre por haber nacido de una operación cesárea, según la frase latina a caeso matris utere ‘de una incisión en el vientre de su madre’. Sin embargo, en aquella época la ley romana no permitía las operaciones cesáreas, excepto cuando la gestante ya había muerto, y sabemos que Aurelia, la madre de Julio César, vivió durante muchos años después del parto. Según historiadores de la medicina, las operaciones cesáreas solo se practicaron en mujeres vivas a partir del siglo XVII.

FUENTE: Ricardo Soca

 

 

El Rey Midas


El Rey Midas

El Rey Midas

Todos hemos oído alguna vez la historia del Rey Midas. Tras conseguir el don divino de convertir todo lo que tocase en oro, acaba dándose cuenta de que se trata más bien de una maldición. No puede alimentarse porque cuando su legua toca cualquier alimento, éste también acaba convertido en oro. En algunas ocasiones se utiliza como ejemplo de cómo la avaricia desmedida termina poniéndose en nuestra contra.Si quieres leer el artículo mas tarde, descárgatelo en PDF y léelo cuando te plazca: Descárgalo Aquí 

El Rey Midas

¿De dónde viene este mito? Desde la Antigüedad innumerables artistas le han dado pábulo pero fue el poeta romano Ovidio el que le dio la forma con la que lo conocemos, en su obraMetamorfosis. Allí nos explica que el rey Midas consigue capturar a Sileno, un genio que había educado al dios Dioniso en su juventud.  “Tambaleante de años y de vino”, unos aldeanos frigios consiguen capturarlo y lo llevan hasta su rey, Midas.

En la corte lo reconocen y deciden celebrar su presencia con una fiesta que dura diez días con sus diez noches. No en vano Sileno sirve a Dioniso, que los romanos, como Ovidio, llaman Baco. Éste es nada más y nada menos que el dios del vino, también nombrado en ocasiones como El Libertador, ya que libera a los humanos de su comportamiento normal mediante la locura, el éxtasis y el alcohol.Por supuesto el ilustre invitado queda encantado con la fiesta y cuando Midas lo lleva de vuelta ante Baco, éste se lo agradece dándole a escoger al Rey Midas el don que quisiese. Es aquí cuando Midas peca de avaricia y elige lo siguiente:

“haz que cuanto con mi cuerpo toque se convierta en resplandeciente oro”.

Baco concede ese poder al Rey Midas, el cual pone a prueba con resultados satisfactorios, convirtiendo variados objetos en oro. Sin embargo, cuando se dispone a comer se da cuenta, horrorizado, de que los alimentos se convierten en oro y el vino en el mismo metal fundido. Ovidio cuenta cómo

“Abundancia ninguna su hambre alivia. De sed árida su garganta / arde y como ha merecido le tortura el oro malquerido”.

El Rey Midas decide que ya no quiere ese don y suplica al dios que se lo retire. Baco le responde que acepta y que sólo tiene que ir hasta el nacimiento de río Pactolo y sumergirse en él. Cuando el rey así lo hace ve su poder traspasarse a las aguas del río:

“El rey sube al agua ordenada: su fuerza áurea tiñó la corriente / y de su humano cuerpo pasó al caudal”.

A partir de entonces se pudieron encontrar pepitas de oro en ese río, según el mito.

Una vez conocemos la narración mítica podemos preguntarnos ¿existió algún Rey Midas que sirviera como base a esta historia? La respuesta es afirmativa: existió un soberano llamado Midas que reinó sobre el pueblo de los frigios. Podemos situar su reinado aproximadamente entre el 740-739 a.C. y el 696-695 a. C. Su reino, Frigia, se extendía en lo que hoy es el centro de Turquía. Los frigios, no obstante, son originarios de Macedonia, habiendo emigrado a aquellas tierras hacia finales del II milenio a.C. Tanto en Macedonia como en Frigia existían yacimientos de oro, lo que explica que tuvieran fama de poseer enormes riquezas, dando pie a un origen mítico de las mismas a través de la fábula que analizamos.

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Sabemos, también, que Frigia alcanzó su máxima extensión territorial e influencia política bajo el reinado de Midas. Las memorias del Imperio Asirio, la mayor potencia de la zona, nos informan de cómo Midas estableció un pacto con los luvitas de Karkemish, vasallos de los asirios, para alzarse contra ellos, tramando también distintos planes junto a otros vasallos de Sargón, el monarca asirio.

Frigia

Aliado con los armenios, Midas consiguió que el temido Imperio Asirio pasase a la defensiva y estableciese una serie de fortificaciones como protección. Esta política dio un giro total cuando Midas decidió, entre los años 710 y 709 a. C., convertirse en vasallo de los asirios y solicitar su protección. El motivo de un cambio tan radical no era otro que el temor que le suscitaban los nómadas cimerios, un pueblo que habitaba el sur de la actual Rusia y Ucrania. El tiempo demostró que tal temor no era infundado, ya que dicho pueblo acabó invadiendo Frigia y Midas decidió quitarse la vida ingiriendo veneno.

Reconstrucción de la tumba de Midas

La tumba de Midas se supone en la ciudad de Gordion. Allí encontraron los arqueólogos, en la década de 1950, un yacimiento con diversos muebles y un ataúd de madera. Lo bautizaron como el montículo de Midas. En otra ciudad turca, llamada Yazilikaya, se alza la llamada “tumba de Midas”, pero se trata de una fachada monumental que realmente es el resto de un templo dedicado a la diosa Cibeles. De hecho, Gordion fue la capital de Frigia durante el reinado de Midas, periodo que coincide con el esplendor de este Estado. Su prestigio lo atestigua la admiración que suscitaba entre la cultura helenística. El famoso historiador griego Herodoto cuenta cómo Midas hizo donación al santuario de Delfos de su trono real, el cual todavía se conservaba cual tesoro a mediados del siglo V a.C.

Alejandro Magno cortando el Nudo Gordiano

El rico monarca Midas, soberano que gobernaba Frigia desde Gordion, y cuyo recuerdo mantuvo vivo el mito creado sobre el origen de su riqueza, todavía era influyente en la cultura helenística cuando Alejandro Magno, en su campaña contra el Imperio Persa, entró en la ciudad. Allí encuentra el famoso nudo gordiano, que según cuenta la leyenda había realizado uno de los soberanos de la ciudad al atar el yugo de su carro a su lanza, los cuales habían sido ofrecidos como tributo al templo de Zeus en agradecimiento por su elección como monarca. Era tan difícil de desanudar que se contaba que quien fuese capaz de deshacer el nudo gordiano gobernaría toda Asia. Alejandro Magno, haciendo gala de su pragmatismo, lo cortó con su espada exclamando “tanto monta cortar como desatar”. Como curiosidad, podemos señalar que Fernando el Católico, impresionado por la historia, adoptó tal lema.

 

Autor: Santiago Pitarch para revistadehistoria.es

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Las invasiones bárbaras y sus consecuencias artísticas


Las invasiones bárbaras y sus consecuencias artísticas

Las invasiones bárbaras y sus consecuencias artísticas

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Es incuestionable la importancia de las invasiones bárbaras sobre la historia de Europa de la misma forma que lo fue la caída del imperio romano, a la que va inevitablemente ligada. En el año 476 Rómulo Augusto – último emperador del imperio de occidente – abdicó, y ello supuso la definitiva victoria de los pueblos invasores sobre Roma. Sin embargo, estos pueblos hacía ya mucho tiempo que se mantenían estables en la frontera del imperio.Si quieres leer el artículo mas tarde, descárgatelo en PDF y léelo cuando te plazca: Descárgalo Aquí

Las invasiones bárbaras y sus consecuencias artísticas

Los primeros pueblos invasores llegaron en diferentes medidas, y su adscripción al imperio romano fue común entre muchos de ellos. Por ello eran habituales los foedus: pactos que el imperio y el pueblo establecido en la frontera del mismo negociaban, con beneficios que iban hacía ambos lados. Sin embargo, en muchas ocasiones las invasiones bárbaras fueron violentas y los saqueos estaban a la orden del día.

El grupo más violento y que golpeó definitivamente a Roma fue el pueblo de los hunos, llegado de las estepas de Asia central en busca de refugio en nuevas tierras para un asentamiento permanente. El efecto inmediato de estas invasiones bárbaras fue la agitación política generalizada; el efecto a largo plazo, la transformación de la política y la sociedad que tantos siglos llevaba gobernando en el Mediterráneo.Las invasiones bárbaras

La organización de los pueblos germánicos del norte, los de los bosques del Rin y el Danubio, los de las ribas del Elba y los del mar Negro era completamente distinta, no solamente a la organización del imperio romano, sino también entre unos y otros. No hubo un reemplazo cultural frente al del imperio romano, pero los invasores dejaron una huella que fue sumamente trascendental, ya que revolucionaron el sistema jurídico, económico, institucional, jerárquico, e introdujeron nuevas lenguas que se mezclaron con el latín romanizado.

El choque de culturas durante este periodo no se resuelve de forma generalizada hasta el siglo VII, momento en el que podemos identificar una verdadera fusión y comunión entre el antiguo imperio romano – o lo que de él quedaba – y los pueblos invasores. La creación de una argamasa entre Roma, que mantenía una concepción figurativa del arte, y los pueblos bárbaros que aportaron su concepción abstracta, confluyó y permitió el nacimiento de una nueva mentalidad artística, donde el símbolo representante de la aristocracia guerrera emergente fue la misma orfebrería.

Las invasiones bárbaras

Siglos anteriores a la era cristiana, los pueblos nómadas del norte y del este estaban considerados excelentes orfebres, hábiles para la elaboración de piezas en las que la ornamentación tenía un papel principal. Caracterizada esencialmente por la simetría y los materiales coloridos, los pueblos bárbaros tenían predilección por las piedras preciosas y el oro, que abundaban en los yacimientos que recorrían durante sus viajes y traslados, propios del nomadismo. Siempre llevaban consigo sus tesoros, por lo que eran evidentemente objetos valiosos de fácil transporte, tales como joyas, adornos, coronas, hebillas, etc. Así pues, es inevitable separar este tipo de arte geométrico y zoomorfo de la forma de vida nómada, y se podría decir de hecho que fue el nomadismo el que de alguna forma obligó a que el arte fuera concebido de aquella forma.

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Durante los siglos V y VI de la era cristiana es imposible sin embargo, observar una mutación en el arte tardo-clásico en detrimento de nuevas formas. Sí se observa en cambio un empobrecimiento progresivo generalizado, que encuentra un ejemplo claro en el reino visigodo, que todavía no había desarrollado una manifestación artística consolidada, o en Italia, donde los ostrogodos se vieron siempre limitados por la imitación del arte bizantino.

Las invasiones bárbaras

Un gran ejemplo de este momento fue el hallazgo casual que un trabajador de Tournai llamado Adrien Quinquin hizo en 1653. La tumba del rey franco Childerico I de finales del siglo V, ha sido uno de los mayores descubrimientos de esta época, y refleja perfectamente la grandeza de todo un ajuar funerario de valor incalculable. Entre las piezas encontradas destacó un anillo con la inscripción “Childerici Regis” y una imagen de un hombre imberbe con una lanza en la mano y un manto sobre los hombros, que permitieron atribuir la tumba al legendario rey merovingio.

Las invasiones bárbaras

No fue hasta el siglo VII que el arte alcanzó su máxima expresión y la definición de los nuevos estilos llegados con las invasiones se fusionaron con la cultura tardo-romana. Los visigodos desarrollaron la arquitectura hispano-visigoda, que un siglo más tarde desaparecería como consecuencia de la invasión de los omeyas; en Italia los lombardos consiguieron alejarse de la imitación bizantina; en las islas británicas el arte quedó perfectamente definido; y en Francia emergieron los merovingios y con ellos un arte propio.

Las invasiones bárbaras

El siglo VIII se ve altamente afectado por el imperio carolingio y el resurgir cultural que protagonizó aquella época. Carlomagno consiguió reformar la cultura en todas sus facetas, y lo hizo de tal forma que estos años han sido reconocidos como el “Renacimiento carolingio”. Obviamente, el impacto sobre el arte fue decisivo y puede considerarse una época totalmente distinta por muchos aspectos; una época que queda ya definitivamente alejada de las primeras incursiones. Quedaban atrás las invasiones violentas y el desconcierto por el futuro del antiguo imperio occidental, dando paso a un nuevo resurgir bajo el poder de un único emperador: Carlomagno.

 

Fuente: Autor: Ainhoa Corts López para revistadehistoria.es

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