La caída de los templarios

La caída de lostemplarios aconteció a principio del siglo XIV, cuando se inició una persecución contra los caballeros templarios que terminó con la disolución de la orden, y la captura y ejecución de varios de sus miembros. El principal instigador fue Felipe IV de Francia, “el Hermoso”, que presionó al Papa Clemente V para que disolviese la orden.

La caída de los templarios. La Orden del Temple

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, también conocida come Orden del Temple, fue una de las órdenes militares más poderosas de la Edad Media. Desde su aprobación en 1129 en el Concilio de Troyes la orden creció rápidamente en tamaño y poder, consiguiendo numerosas posesiones y territorio en Europa y aumentando su riqueza. La Orden del Temple se convirtió en la orden militar más rica de todas.

La caída de los templarios. Equipamiento de un Caballero Templario

El éxito de la orden estuvo ligado al apoyo de las autoridades civiles y eclesiásticas, por lo que su poder comenzó a decaer cuando este apoyo fue retirado tras el fracaso de las cruzadas.

La caída de los templarios. La persecución de los templarios

El rey Felipe IV de Francia decidió acabar con los Templarios por dos razones: por un lado, había heredado una gran deuda con la orden por el rescate de su abuelo, Luis IX, durante la Séptima Cruzada; por otro lado, el poder e influencia de la orden en Francia suponían un obstáculo para el proyecto político del rey de una monarquía fuerte que acumulase todo el poder.

El 12 de octubre de 1307 se cumplió la orden del rey que establecía la detención de los templarios y la requisa de todos sus bienes. De esta forma el último gran maestre de la orden, Jacques de Molay, y ciento cuarenta templarios más fueron capturados y obligados a confesar diversos crímenes bajo tortura. Entre otras cosas se les acusaba de sodomía, adorar a Baphomet y renegar de Cristo escupiendo y orinando en la cruz.

La caída de los templarios. Ceremonia Templaria de admisión

Este procedimiento fue totalmente corrupto, pues los templarios, como miembros de una orden militar, debían ser procesados por el Derecho Canónigo y no por la justicia ordinaria, y se llevó a cabo sin la autorización del Papa. Por esto mismo Clemente V declaró e juicio íntegramente nulo. Sin embargo los templarios habían confesado sus crímenes, por lo que en los posteriores procesos esta confesión sería la base de las acusaciones.

El Papa creó una comisión papal dirigida por él mismo para decidir el destino de la orden. La comisión llegó a la conclusión de que, aunque los individuos eran culpables, la orden no lo era al no poder demostrarse que profesara una doctrina herética, y por tanto no había que condenarla. Por lo tanto, en el Concilio General de Vienne, el 16 de octubre de 1311, la mayoría fue favorable al mantenimiento de la orden. Sin embargo Clemente V fue convencido, o más bien amenazado por parte de Felipe IV para que condenara la orden. Indeciso, el Papa decidió una solución intermedia: decretó la disolución, y no la condenación, de la orden y por un decreto apostólico y no una sentencia penal. Así, por la bula Vox clamantis del 22 de marzo de 1312, la orden quedaba disuelta, y sus bienes pasaron al poder civil del país en el que se encontrasen y a los caballeros hospitalarios.

La caída de los Templarios

La caída de los templarios. La maldición del Último Maestre

El Papa Clemente se reservó para sí mismo la pena para Jacques de Molay y sus tres lugartenientes. Al haber sido declarados culpables debían anunciar públicamente su arrepentimiento para regresar a la Iglesia Católica. Para ello se instaló una plataforma frente a la Catedral de Notre-Dame para la lectura de la sentencia. Sin embargo el Gran Maestre, arrepentido por haber mostrado debilidad confesando bajo tortura, se retractó de sus declaraciones, por lo que fue acusado de herético reincidente y condenado a morir en la hoguera. Jacques de Molay, junto a Godofredo de Charnay, que también se retractó, fueron quemados en la plaza de la catedral de Notre Dame el Día de la Candelaria (18 de marzo) de 1314.

La caída de los templarios. Jacques de Molay en la Hoguera

Antes de morir, Jacques de Molay maldijo a Clemente V y a Felipe IV con estas palabras:

“¡Pagarás por la sangre de los inocentes, Felipe, rey blasfemo! ¡Y tú, Clemente, traidor a tu Iglesia! ¡Dios vengará nuestra muerte, y ambos estaréis muertos antes de un año!”

Y efectivamente, la maldición se cumplió. Clemente V murió el 20 de abril de 1314, apenas un mes más tarde que el Gran Maestre, mientras que Felipe IV murió por un derrame cerebral durante una cacería el 29 de noviembre del mismo año.

Autor: Jesús Sahuquillo Olivares para revistadehistoria.es